Autor: Gabii
Fecha de publicacion: Lunes 29 de septiembre del 2025
Antes de convertirse en uno de los destinos turísticos más visitados del Caribe, Cancún fue una zona habitada por comunidades mayas y, más recientemente, por familias de pescadores que vivieron en la región durante las décadas anteriores al auge del turismo.
Antes de convertirse en uno de los destinos turísticos más visitados del Caribe, Cancún fue una zona habitada por comunidades mayas y, más recientemente, por familias de pescadores que vivieron en la región durante las décadas anteriores al auge del turismo. La historia oral de estos habitantes permite reconstruir una parte poco documentada de la historia de Benito Juárez, Quintana Roo, y entender la transformación del territorio desde una perspectiva local.
Hasta finales de los años sesenta, la franja costera donde hoy se encuentra la Zona Hotelera estaba conformada por selvas bajas, lagunas, manglares y playas vírgenes. La isla de Cancún, separada por la Laguna Nichupté del continente, era un sitio frecuentado por pescadores provenientes de Puerto Juárez, Isla Mujeres, Holbox y otras comunidades costeras del norte de Quintana Roo. Algunos establecieron pequeñas chozas temporales para pescar durante la temporada de bonanza.
La pesca artesanal era la principal actividad económica. Se utilizaban embarcaciones sencillas conocidas como cayucos, y las técnicas se transmitían de generación en generación. Las especies más buscadas incluían langosta, pargo, mojarra y robalo, además de pulpo y caracol. No existían instalaciones de refrigeración, por lo que la pesca se distribuía rápidamente a comunidades cercanas o se secaba y salaba para su conservación.
La mayoría de los primeros habitantes de Cancún eran personas vinculadas a la pesca o al aprovechamiento de los recursos del litoral, como la recolección de cocos, la caza menor o la extracción de chicle. La vida cotidiana giraba en torno a las mareas, el clima y los ciclos naturales. Las familias se organizaban de manera colaborativa, y la movilidad entre comunidades era constante.
Algunos testimonios orales recopilados por cronistas locales y antropólogos mencionan encuentros con jaguares, cocodrilos y manadas de monos. Las personas convivían con el entorno de forma directa y desarrollaban conocimientos empíricos sobre plantas medicinales, navegación y orientación en la selva. Las festividades estaban relacionadas con el calendario agrícola y marítimo, y mantenían elementos de origen maya combinados con tradiciones cristianas.
El cambio comenzó en 1970, cuando el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) inició el proyecto para convertir a Cancún en un polo turístico. Las familias que habían vivido por años en la zona fueron reubicadas o absorbidas por la creciente urbanización. Algunos pescadores fueron empleados en las obras de construcción o como guías en las actividades náuticas que empezaron a desarrollarse.
La historia oral permite conocer este proceso desde una perspectiva distinta a la de los planes gubernamentales. Muchos relatan la sorpresa que generó la llegada de maquinaria pesada, el desmonte de la vegetación y el trazado de avenidas en lo que antes eran senderos entre la maleza. También se recuerda la pérdida de espacios tradicionales de pesca y la modificación del ecosistema costero debido a la infraestructura turística.
Hoy en día, existen esfuerzos para rescatar la memoria de los primeros habitantes de Cancún. Algunas asociaciones culturales y centros de investigación en Quintana Roo han recopilado relatos de antiguos pescadores, sus descendientes y habitantes originarios de la región. Estos testimonios forman parte del patrimonio intangible de Cancún y ofrecen una visión más amplia de su historia.
La transmisión oral de conocimientos sigue viva en comunidades cercanas como Puerto Juárez, Isla Blanca y Punta Sam. En estos lugares aún se practican técnicas de pesca tradicional y se conserva el vínculo con el mar como sustento de vida y símbolo de identidad.
Para quienes visitan Cancún con interés en su historia y cultura local, conocer la vida de los pescadores antes del turismo masivo permite entender mejor el proceso de transformación del territorio. Esta perspectiva complementa la imagen más conocida del destino y conecta a los visitantes con las raíces humanas del lugar.
Los relatos orales y las tradiciones costeras pueden encontrarse en museos regionales, proyectos comunitarios y recorridos culturales que dan voz a quienes habitaron esta zona desde antes de que existiera el concepto moderno de “Cancún” como destino turístico. Comprender esta historia ayuda a valorar la riqueza cultural y ecológica que ha caracterizado a la región desde mucho antes de su desarrollo contemporáneo.